Nº2. Educación.

Tradicionalmente, la educación se ha concebido como un patrimonio exclusivo de los centros educativos y de las familias y como una tarea realizada por los profesores y la familia respectivamente. Desde esta misma visión, ambos espacios se caracterizan por constituir, en gran medida, ámbitos cerrados, en los que resulta difícil conocer lo que realmente sucede. Sin embargo, las personas desarrollamos nuestras actividades y comportamientos en otros ámbitos donde, al mismo tiempo, de una manera explícita o implícita, continuamos educando y siendo educados. Una adecuada o inadecuada educación se reflejará en el conjunto de estos espacios públicos y, por eso, la educación es una función social que corresponde a todos y todas, un derecho y una obligación compartida.
La calidad del Sistema Educativo, así como la calidad del resto de instituciones socioeducativas que rodean a los y las ciudadanas constituye un termómetro imprescindible para conocer la salud y el desarrollo humano de una determinada sociedad. La educación es el cimiento del edificio del mañana que hoy comenzamos a levantar. Por eso, la política educativa, que también es social, debe ser enemiga del cortoplacismo y de la confrontación partidista si de verdad deseamos fundar una cultura de paz y convivencia. No podemos olvidar que la democracia, además de procedimiento y contenido, constituye y se sustenta en una cultura ciudadana.
Las escuelas disponen de excelentes potencialidades a la hora de socializar valores y conductas humanas puesto que, al margen del ámbito familiar, constituyen el primer foro de socialización de las personas. Las escuelas son centros tanto de enseñanza como de aprendizaje; en ellas, los alumnos, junto a esa lluvia de conocimientos que tratan de absorber, aprenden a relacionarse y convivir con otros niños o adolescentes, iguales y diferentes, a interiorizar valores, roles y actitudes. En este sentido, la calidad educativa no se puede referir exclusivamente a los planes de estudio o al currículo del centro sino que debe propiciar espacios de participación democrática, considerando a los alumnos como sujetos de pleno derecho. Tan sólo una educación con rostro humano fomentará sociedades de ciudadanos y ayudará a que la cultura democrática germine en un mundo tan necesitada de ella.
El objeto del presente número de Zuhaitzpean es reflexionar sobre la importancia de un adecuado modelo educativo para el desarrollo de la convivencia en las sociedades plurales en general y en la sociedad vasca en particular. Haciendo bueno el dicho según el cual, para ser universalista hay que ser profundamente localista, queremos hablar de educación hablando de educación en Euskadi, valorando el modelo educativo existente y sus posibles consecuencias positivas o negativas en la cohesión social de Euskadi, en la construcción de un país, de una sociedad, de una nación o una nacionalidad de todos y para todos.Todos los que impulsamos esta revista hemos terminado nuestro transito por el sistema educativo vasco hace muy pocos años o todavía estamos inmersos en él. Hemos vivido un modelo educativo concreto con tres ramas diferenciadas por criterios lingüísticos y nunca hasta ahora nos habíamos parado a reflexionar sobre la forma en la que esto ha podido afectar a nuestra manera de ver y entender lo que nos rodea, a nuestra manera de ver y entender Euskadi, lo vasco, el nosotros, el otro...
Zuhaitzpean es una revista con vocación crítica y con este tercer número de la revista queremos sobre todo lanzar unas cuantas preguntas: ¿es el modelo educativo vasco un modelo adecuado para cohesionar una sociedad plural? ¿no facilita la separación de los alumnos en ramas lingüísticas diferentes una forma concreta de socialización en gran parte de los que los integran? ¿la separación física entre euskaldunes y castellano parlantes no facilita identificaciones políticas como euskaldun-nacionalista castellano parlante-español? ¿se puede pretender construir una sociedad orgullosa de su pluralidad, de sus diferentes culturas e idiomas a través de un modelo educativo como el que tenemos?
En demasiadas ocasiones, las escuelas y universidades se han asemejado a una burbuja ajena a las vicisitudes sociales y no han cumplido con su papel de laboratorio ciudadano, en el que vivenciar una lectura crítica de la realidad. Una de las asignaturas pendientes de la educación vasca consiste en sembrar semillas de tolerancia y convivencia integradora, huyendo de la cultura de los chalets adosados. En ZUHAITZPEAN estamos convencidas y convencidos de que la educación debe jugar un papel central en el camino de la convivencia vasca, en ese proyecto sugestivo de vida en común que alienta esta revista. (euskaraz)
Artículos:
FERNANDO CASTRO. La educación en la adolescencia: participación y ciudadanía.Una visión desde Sudamérica.
MIKEL BUESA. Compromiso político y educación.
GLORIA VÁZQUEZ. Sobre el profesorado.
YOLANDA MUÑOZ y MIREIA URANGA. Educación para la convivencia y la paz. Algunas reflexiones.
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YOLANDA MUÑOZ y MIREIA URANGA. Educación para la convivencia y la paz. Algunas reflexiones.
SUSANA HARILLO. Educar para la paz.
En el apartado cultural volvemos a contar con una provocadora aportación de Martín Arregi que traduce a Michael Karg: Sexua eta zentzu-bilaketa ;P
En el apartado cultural volvemos a contar con una provocadora aportación de Martín Arregi que traduce a Michael Karg: Sexua eta zentzu-bilaketa ;P
Y encontraréis en nuestras páginas obras de un artista de relevante trayectoria: Enrique Velázquez [link].
Acesso a la revista: castellano - euskara
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